viernes, 12 de junio de 2009

Antes por que no habian, ahora...no nos enteramos


La imagen de algunas personas de afuera, acerca de Guayaquil es que es una ciudad de paso, en la que no hay nada que hacer, ciudad de negocios, puerto, con todas las implicaciones (más malas que buenas) que aquello acarrea. Quienes vivimos aquí, sabemos que en los últimos tiempos la realización de eventos culturales han aumentado y son cada vez más variados y de diversas expresiones artísticas: Eurocine, Edoc, Cerro de cuentos, Musimuestras, Fiesta de la música, Faal entre otros que desarfotunadamente NO SE CONOCEN, inclusive los mencionados son muy poco o únicamente promocionados por medio tradicionales. En nuestros días la tecnología funciona mucho más que el "boca a boca" y las formas de prococión son tan o más variadas que la cantidad de eventos que hay. Hoy será el 3er. día del Musimuestras y recien me entero por el Universo, por favor, en los presupuestos de organización se debe considerar el rubro de publicidad (entiendase promoción pagada) no esperar únicamente que los medios "hablen" del hecho. El retorno de la inversión se justificará cuando todos nos enteremos a tiempo y asistamos masivamente a estos encuentros y entonces podamos decir que en Guaayquil hay harto que hacer.

sábado, 6 de junio de 2009

SLOW CITY


Hace un par de días, mientras esperaba para entrar a una reunión de mi no tan slow vida, encontré una revista dedicada al Slow Food, tendencia internacional a disfrutar de sesiones de comidas largas con entremés, sobre mesa, copas de vino, charlas y demás, claro todo lo opuesto al fast food y por lo menos a mi día a día y al de muchas de las personas que conozco. El artículo inclusive hablaba de las slow cities, lugares en los que se pueden visitar mercados para hacer las compras de la slow food que luego se degustará, en las que es posible andar en bici en vez de andar en bus o auto y fue entonces que encontré un detalle al respecto: estas ciudades debían tener menos de 300 mil habitantes para poder encajar en la categoría. La propuesta es interesante, diría que hasta tentadora, pero con el último requisito Guayaquil ya no calificaría.
Camino de regreso a Las Peñas (el lugar más antiguo de la ciudad, donde tengo una tienda de souvenirs) y luego de haber atravesado el centro a pie, tarea que disfruto cuando quiero andar slow, me puse a ver con detenimiento este apacible barrio y pensé ¿es Guayaquil una slow or fast city? La verdad me parece que no depende de la city o la food y menos de la cantidad de habitantes, cada uno de nosotros andamos la ritmo y velocidad que queremos, podemos salir corriendo a cualquier lugar en Guayaquil a las 7 de la noche y entonces será la rush hour o quizá esperar hasta las 7:45 y encontrar mucho menos tráfico y entonces haber empezado una noche slow. Conozco algunos amigos a quienes no los recuerdos apurados por llegar o hacer algo, sus estilos de vidas fueron diseñados y moldeados por la calma que quisieron ponerles a sus días, igual que los que andamos mas apurados, también nos lo planeamos así, pues tuvimos la oportunidad de decir no a ese “mega proyecto” que deja “mínimas utilidades” y es un gran time-comsuming, por lo tanto estaremos in a rush……,términos y tendencias que no definen personas o ciudades. Queda abierto el tema, a lo mejor Guayaquil puede entrar en la categoría slow city o tal vez en la de fast metropili. Los dejo pues decidí tomármela suave y me escapo al MAAC (viernes 15h30) para arrancar slow este fin de semana.

jueves, 28 de mayo de 2009

Los hijos de la valienta, 1995

Fue un 31 de diciembre, bien ensayaditos, se los prometo. Hay muchos que han preguntado por esa etapa de mi vida, ahí encontrarán un pedacito. No se nos ven las caras pero sí se pueden sentir los corazones. Vean y me cuentan.

lunes, 16 de marzo de 2009

Invernal

Hace cuanto que no llovía, hace cuanto que no escribía. Vuelvo a mi blog con los aguaceros de marzo, cuando las aguas arrasan con todo, cuando ya pasó otro año, cuando todo sigue convulsionado y hay una crisis que se anuncia en todo el mundo. Esa crisis llego a esta “ventana” hace ya unos meses, al descubrir que para escribir en el blog no se debe estar presionado, no hay obligación de hacerlo, sólo urgencia cuando te dé la gana y eso la verdad me gusta mucho.
Vuelvo este 2009 a ver que escribo desde esta Ventana y sobre este Puerto.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Medium, mangas cortas, amarilla


Hasta hora me di cuenta que nunca he tenido una camiseta del Barcelona. ¿Cómo pudo haber pasado eso, con mis 35? La verdad que no me preocupa mucho pues el “color” va por dentro. Como dice Segovita en vivo: “amarillo hasta los dientes”.

Ese es el equipo con el que crecí al que he seguido desde aquellas tardes de domingo en el Modelo (ya dije, tengo 35), estadio que aprovecho para denunciar que estuvo mal diseñado si consideremos que al comprar un boleto de tribuna, por el cual pagabas hasta el doble de lo que cuesta la general, no te salvaba nadie del inclemente sol que sin piedad caía en una tarde cualquiera. Volviendo al tema del Ídolo, para mi es ese sentimiento del que muchos de los habitantes de este planeta tenemos con respecto al fútbol y la música, inexplicable, por decirlo menos.

Tengo muchos recuerdos, en primera persona, sobre este, mi equipo: un clásico 3 a 0 en los ´80, una noche del ´90 en que pasamos a la semifinal de la libertadores luego de un emocionante partido ya en el Monumental, contra el River Plate, por si acaso de Argentina, no el de Riobamba, la inauguración del estadio, ahí si en general, no alcanzó para más, viendo la presentación del gran Daniel Santos; la final del ´98, sólo en una suite (recién me doy cuenta que he pasado por todas las localidades que este estadio puede tener)e innumerables encuentros que ganamos, otros que perdimos, pero…así es el futbol.

Goles en vivo de Trobiani, Carlos Muñoz, Beto Acosta, Uquillas, Gavica y tantos otros, así como las atajadas de Morales, Cevallos o últimamente Sessa, fueron razones más que suficiente para acrecentar ese sentimiento tan profundo, el que irracionalmente se genera por esta pasión llamada fútbol.

Presento mis respetos para todos los hinchas de otros equipos, algunos, muchos hasta son mis amigos, pero Barcelona, en el puerto, hay uno sólo. El del barrio del Astillero y el de todo el Ecuador.

No me ha hecho falta comprar la camiseta, oficial o pirata, para sentirme profundamente ligado a mi equipo, sin embargo acabo de decidir que la compraré el día que volvamos a quedar campeones…compromiso.

jueves, 10 de julio de 2008

El Santa Ana y Las Peñas


El “traslado” de la ciudad de Santiago a las faldas del cerrito Verde, fue el inicio del asentamiento de la hoy ciudad de Santiago de Guayaquil. Esta elevación localizada junto a la ría Guayas, cambiaría de nombre luego por el que mantiene en la actualidad: el Cerro Santa Ana. Transformado en uno de los principales y más visitados atractivos turísticos, es sin duda alguna, el lugar más importante de la ciudad, pues fueron sus faldas las que albergaron a los primeros guayaquileños, lo que les da un inmenso valor histórico.

En la época de la colonia, algunas familias guayaquileñas adineradas escogieron para edificar sus viviendas, la margen occidental norte de la ría Guayas, al pie del Cerro Santa Ana como el lugar ideal por encontrarse considerablemente retirada de ciudad Nueva, donde la actividad comercial, hacía de este lugar un espacio muy congestionado y de mucha actividad comercial. Es así que se funda el Barrio Las Peñas, el único vestigio de esos años que quedan en Guayaquil. Su calle empedrada, característica del Guayaquil de los 1800´s, junto al Parque Seminario, son los dos únicos lugares que conservan este típico acabado que se le daban a las calles de las ciudades de esas épocas. Con las edificaciones que sobrevivieron a los feroces incendios que azotaron Guayaquil en más de una ocasión, se erige hoy como el único reducto colonial y de la época republicana de la ciudad, lo cual al igual que al antes mencionado Cerro Santa Ana, le dan singular importancia.

Estas líneas no sólo tratan de recordar dos historias separadas de dos lugares colindantes, de dos espacios emblemáticos de la ciudad, de dos espacios que guardan la historia de este puerto, sino de aclarar que se tratan de eso, de dos lugares, no uno sólo. Es lamentable encontrar artículos de prensa, reportajes televisivos, escuchar a ciudadanos comunes y lo que es realmente imperdonable, profesionales del turismo e información oficial, referirse a estos lugares como uno solo, pues hablan de Las Peñas cuando se refieren al Cerro Santa Ana. He visto con tristeza referirse al “escalón x de Las Peñas” y cometer el mismo error a periodistas que en julio y octubre visitan el lugar y realizan sus notas de rigor acordes a la fecha.

Diferenciar a cada lugar y darle el valor que merecen es nuestro deber, el de quienes vivimos en esta ciudad, pues los turistas sólo vienen y se dejan guiar por la información que encuentran a su paso.

miércoles, 9 de julio de 2008

La única flor que conozco es la rosa de los vientos...


Así dice el pasillo que mi abuela me enseñó; fue la primera canción de la que tengo memoria, se llama Romance de mi destino y era la canción de cuna que usaba la madre de mi madre al tratar de hacerme dormir la siesta, misión de la que ella se hacía cargo y a la que yo reuía siempre, más al tratar de memorizar esa canción que decía mucho y de la que entendía poco, sucumbia al bochorno de la tarde y me quedaba seco. Era grato escuchar esa canción al vaivén de una hamaca de mocora (para ella no existía otro material mejor para hacer hamacas) y sentir la brisa que generaba con su brazo al mecerme. Tiempo después, al escuchar esta canción, descubrí el referente ideal del puerto en el que vivo, por el que la gente pasa y vuelve, del que muchos se despidieron, en el que tratamos de convivir y vivir, en el que nos divertimos y al que pertenecemos. Es una canción de despedida y de deseo de volver, de rememorar para los que se fueron y bebieron "jugo de amargos adioses" y luego de eso descubrieron que "es mi vaso predilecto".


Esta ciudad tiene ese algo, que hace querernos ir, pero en mi caso, sólo al imaginar la posibilidad, ya muero por regresar.

"...yo me bebo a tragos largos, mi pócima de recuerdo, y me embriago en lejanías para acariciar mis sueños".

La ciudad de la ría y el estero, la de julio y la de octubre...la de siempre.